Efectivamente… ¡ese soy yo! =)
Gracias a ti, Sara. Gracias, de verdad.
Recuerdo con cariño cada una de tus reflexiones, experiencias y miradas emocionadas. Y sonrío por todo lo bueno que compartimos y aprendimos. Creo, sinceramente, que me ayudasteis infinitamente más vosotros a mí que viceversa. Y eso es lo especial que me llevo.
Encantado de que compartas el relato de mi experiencia con quien desees. Ya sabes que las cosas de Dios no pertenecen a nadie porque, sin barreras y sin murallas, son de todos. ¿Cómo ponerle frenos al amor?
Muchísimas gracias por tus ánimos y tus palabras de cariño. Ya sabes que la vocación periodística me volvió tras 9 meses de una negación providencial… espero que ese hijo que nació -o que resucitó- sea la prueba de que, al menos, no voy demasiado distanciado del redil de la vida.
No pierdas la sonrisa.
Un abrazo grande!